La higiene bucal siempre ha formado parte del ser humano, y en esta entrada te contamos brevemente cómo evolucionó el cepillo de dientes desde su forma más primitiva hasta los actuales cepillos eléctricos.
El primer cepillo de dientes
Los antiguos romanos o egipcios ya usaban algún tipo de utensilio similar a los mondadientes. Éstos estaban hechos con plumas, huesos o ramas de plantas, y eran muy parecidos a los “Miswak” que aún se usan en algunas culturas.
Pero en cuanto al cepillo de dientes como tal, tenemos que agradecérselo a un emperador chino que decidió allá por 1498 insertarle a un hueso pelos de cerdos salvajes. Algo tal que así:
Los mercaderes occidentales verían el invento con buenos ojos y decidieron traérselo para Europa, donde la idea no acabó de prosperar. Por ello, se siguió utilizando mayoritariamente lo que hasta entonces: un paño con agua y a frotar.
Creatividad desde la cárcel
No fue hasta casi 300 años más tarde que el cepillo de dientes no volviese a evolucionar. Curiosamente, esta evolución se dio cuando William Addis fue encarcelado. Como hemos visto, en aquella época se frotaban los dientes con paños y agua, y resultó que a William Addis los paños que había en la prisión con el agua no muy salubre que tenían, como que no le convencía. Así que con un hueso que le sobró de la cena y unas cuerdas se ideó su propio cepillo y, al salir de la cárcel, lo comercializó.
Un problema que tuvo este modelo de cepillo de dientes es que, como las cerdas de estos cepillos estaban hechas de pelo de animal y la humedad que se quedaba en ellos daba lugar a la proliferación bacteriana, muchos odontólogos de la época los desaconsejaban. Los que sí los aconsejaban recomendaban que fuesen esterilizados con agua hirviendo, lo que hacía que los pelos se desprendieran del cepillo con bastante frecuencia.
Llega el futuro: aparece el nylon
Tuvieron que pasar otros 150 años, en los que cada uno se lavaba los dientes con la técnica que mejor le iba pareciendo, para que se descubriera el nylon en 1930. Su uso como material de las hebras de los cepillos hicieron que los problemas de crecimiento bacteriano y desprendimiento de las cerdas se desvanecieran con el “Cepillo Milagroso” del Dr. West, que ya fue evolucionando a los cepillos que conocemos actualmente:
Revolución eléctrica
Una vez que ya se dio con la tecla del cepillo manual, fueron los cepillos eléctricos los que empezaron su andadura en el mercado. De éstos el Broxodent es al que se considera el primer cepillo eléctrico. Fue inventado en 1954 en Suiza e iba enchufado a la red eléctrica.
El que tuviese que estar conectado a la red doméstica era un inconveniente para algunos, por lo que la compañía General Electric fue la encargada de desarrollar el primer cepillo inalámbrico con baterías recargables de Niquel-Cadmio en la década de los sesenta. Estas baterías no duraban mucho y, al estar ensambladas al propio cepillo, lo convertía en un cepillo con una vida útil bastante corta.
Pero aún así, la revolución de lo electrónico ya había comenzado, y la gente quería esos nuevos aparatos que han ido evolucionando hasta hoy en día en la amplísima variedad de cepillos de los que ahora disponemos.
Hoy en día contamos con infinidad de modelos de cepillos eléctricos, y en Dientes Limpios los analizamos y comparamos para ayudarte a elegir el que más se adecúa a tus necesidades.
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Y tú, ¿conocías la historia del cepillo de dientes? ¿Qué es lo que más te ha sorprendido? Cuéntanoslo dejándonos un comentario.
Muy interesante e ilustrativo. Yo q ya tengo años llegue a usar uno de cerdas “naturales” y se promocionaba como la gran cosa!!!
¡Tuvo que ser curioso! Gracias por compartir, Pepa 🙂
Interesante! 😌Nunca me habia imaginado que el 1er Cepillo eléctrico lo fabricaron en los 60 😅.
¡Nosotros tampoco!
Muy ameno e interesante✌
¡Gracias, Óscar!